Gobierno: Confucio o “confusión” - TRUJILLO ES HOY

viernes, 24 de septiembre de 2021

Gobierno: Confucio o “confusión”

 Hace unos años causaba sorpresa la respuesta de una candidata en un concurso de

belleza que, ante la pregunta, ¿quién era Confucio?, respondía: “fue uno de los que

inventó la confusión”. Lejos de la anécdota, Confucio es el famoso filósofo chino,

nacido en el año 551 a.C., quién se desempeñó como funcionario público y maestro.

Sentó las bases del confucianismo llamada también la “doctrina de los sabios”. En la

actualidad el presidente Xi Jinping reconoció su trascendencia en la historia de China, y

es considerado uno de los pensadores más influyentes de la humanidad.

Un aspecto del confucianismo trata sobre el funcionario meritocrático, busca la

efectividad del gobierno en base a los méritos y valores del empleado público. Hace

2000 años se elegía a los funcionarios mediante exámenes graduales; es decir, las

personas que postulaban a los cargos públicos rendían primero un examen a nivel

provincial, de aprobar, pasaban al examen regional y luego al nacional o imperial como

se conocían en ese entonces; quienes aprobaban los exámenes ocupaban los principales

cargos en el Estado, logrando así, admitir funcionarios eruditos en los altos puestos que

aseguraban el éxito del gobierno.

La “confusión” es lo que opera en nuestra política peruana, está en marcha el proceso de

acondicionamiento a las palabras vacías, al doble discurso y al silencio. Palabras vacías

como: “estamos en constante evaluación”, “que la riqueza del país sea para los

peruanos”, es decir, verdades de Perogrullo. El doble discurso en todas sus

modalidades: legisladores del gobierno buscan recabar firmas para la Asamblea

Constituyente, y hay días que el poder ejecutivo expresa que no es el momento; el

ministro de Justicia pide la incineración de Abimael Guzmán, y los legisladores del

partido oficialista votan en contra. Pero quién contribuye más a la confusión es el

presidente, con el silencio, parapetado en decir que la prensa es adversa, no comunica y

no es consciente que su silencio grita desgobierno, o, quizá, es un gobierno que tiene

como filosofía la “confusión”. Estamos entretenidos en analizar temas intrascendentes

en uno de los peores momentos de nuestra historia.

En medio de esta filosofía de la “confusión”, que es solo una cortina de humo, se

designan ministros, viceministros y directores en las instituciones gubernamentales sin

una base meritocrática y con cuestionamientos éticos, solamente amparados en el

denominado: “cargo político” o “persona de confianza”, avalados en palabras del mismo

presidente: “Se ha dicho que solo los politólogos o los que tienen grandes pergaminos

pueden conducir un país, y han pasado décadas, lustros y miren como lo han dejado”, y

lo dice cuyo mayor logro fue impulsar la huelga magisterial en el 2017, con 55 días de

paralización de clases, con el objetivo de eliminar la evaluación docente, la cual seguro

está en camino.

No debemos desdeñar 2500 años de experiencias gubernamentales exitosas; tomemos

las mejores experiencias de países que brindan una mejor calidad de vida a sus

ciudadanos y adaptémosla a nuestra sociedad. Comprobemos que debemos tener una

selección de funcionarios a partir del conocimiento y valores, es cierto que, como

República nunca la tuvimos, pero eso no es excusa para continuar así, es momento de

elegir entre la filosofía de Confucio o continuar en este momento de crisis con la

filosofía de la “confusión”.



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