Talento de Yungay trabaja en revalorar juegos andinos como el kiwi y el chipi-chipi en los niños - TRUJILLO ES HOY

martes, 9 de agosto de 2022

Talento de Yungay trabaja en revalorar juegos andinos como el kiwi y el chipi-chipi en los niños

  • La beneficiaria de Beca 18 plantea usar los juegos como estrategia de aprendizaje en escolares de primaria para difundir valores y consolidar su identidad cultural. 

 


Cuando Lordani Barrón Moreno visitó su comunidad en el distrito de Yanama, provincia de Yungay, en Áncash, notó que los niños ya no jugaban como antes, con las tradiciones lúdicas de sus antepasados, sino que lo hacían con juguetes y casi sin interactuar entre ellos. También vio con preocupación que cada vez se hablaba menos el quechua ancashino, la lengua originaria de su tierra natal. 

En ese momento, recordó los juegos tradicionales andinos que ella llegó a disfrutar de niña. “¿Qué podemos hacer para que no se pierdan estos conocimientos? Si es que no los compartimos y valoramos, prácticamente van a quedar en el olvido, como si no hubieran existido”, pensó Lordani, quien estudia Educación Intercultural Bilingüe, nivel primaria, en la Universidad Nacional Santiago Antúnez de Mayolo, becada por Beca 18 del Programa Nacional de Becas y Crédito Educativo (Pronabec) del Ministerio de Educación. 

Por tal motivo, la talento está trabajando en un proyecto que busca revalorizar los juegos andinos empleándolos como una estrategia de aprendizaje, de consolidación de la identidad cultural y de difusión de valores en los escolares de educación primaria. Cabe señalar que las Naciones Unidas conmemora el Día Internacional de los Pueblos Indígenas cada 9 de agosto. 

Kiwi y chipi-chipi 

El análisis que ha iniciado abarca a una variedad de juegos andinos, entre los que se encuentra el kiwi, que desarrolla el trabajo en equipo, establece roles y responsabilidades y fomenta la rapidez en los niños. Otro es el chipi-chipi, parecido a la gallinita ciega, que, además de las anteriores características, también ayuda a desarrollar la intuición al tratar de identificar a compañeros con el sentido del tacto o los sonidos que se puedan emitir durante el juego, así como la confianza entre ellos.  

En la lista también se encuentra los pollitos y el gavilán, parecido a la mamá gallina y los pollitos, con el que se desarrolla la imaginación, así como el entender sobre el cuidado mutuo que debe de existir entre las personas, descartando toda clase de violencia.  

“Los juegos ayudan mucho a que el niño se sienta como en familia, para que no sea excluido del grupo. Uno de los lugares en que los niños se encuentran en contacto es en el colegio, este espacio es ideal para emplear estos juegos”, sostiene la estudiante, y añade que el rol de la familia es crucial para lograr estos objetivos, y para consolidar la identidad cultural desde las costumbres y el uso de las lenguas.  

Lordani considera que la información de estos juegos, que incluye su metodología y objetivo de aplicación, pueden plasmarse en un producto impreso, ya sea un libro o folletos con traducción al quechua u otras lenguas originarias y al español, para que más niños del país puedan conocerlos. 

Lordani precisa que estas actividades, aparte de ser una herencia de los antepasados andinos, trae ventajas al fomentar habilidades en los niños; así como al mejorar su convivencia escolar y social, su ingenio e intelecto, y fijar su identidad personal y cultural. Pero, sobre todo, enseña valores como el trabajo en equipo, la empatía y la solidaridad, los que predominaban en las comunidades indígenas. 

“El objetivo es que se tome conciencia del valor de los juegos andinos y que los menores vuelvan a practicarlos”, sostiene, y agrega que esto permitirá que se deje de lado hábitos que no ayudan al adecuado desarrollo físico, social y emocional de los menores. “Muchas veces los niños son bien tímidos porque ya no comparten mucho con sus compañeros. Además, cuando manipulan el celular o juguetes, se genera el individualismo e impaciencia, lo que impide el interactuar con otras personas”, menciona la universitaria de 20 años. 

La talento de Áncash señala que este proyecto será el mismo que presente como su tesis para graduarse de su carrera, la que lleva con éxito con el apoyo de la beca del Pronabec, a la que accedió cuando tenía 17 años y le permite estudiar sin preocupaciones económicas. “Si no hubiese tenido esta beca, hubiera sido un poco más complicado estudiar. Es una gran oportunidad, solo deben dar lo mejor de cada uno, sin importar lo que diga la gente. Intenten y postulen, nada es imposible”, recomienda Lordani. 

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